domingo, 1 de julio de 2018

Pasatiempos

Riesgos del perfil profesional de animación sociocultural y turística

 

 

Representación de los trabajadores en la empresa

 

 

 

Medidas de prevención y protección 

 

 

Equipos de protección

 

 


 

Técnica de reanimación cardiopulmonar (RCP)

Se aplica cuando estamos ante un PACIENTE INCONSCIENTE.

Se procederá del siguiente modo:

a) Verificar si el herido/a está consciente 
Lo moveremos ligeramente en los hombros, haciendo preguntas básicas, tales como su nombre.

b) Comprobar si respira
Si no está consciente debemos comprobar su respiración. Para ello aplicaremos la técnica de ver, oír y sentir. 

Ver si el pecho se levanta y baja
Oír su respiración colocando nuetro oído junto a su boca
Sentir su aliento colocando la mejilla sobre su nariz

 Todo esto se realizará en no más de 10 segundos, y en caso de que no respire iniciaremos la RCP. 

c) Inicio de RCP
1. Colocar el paciente sobre una superficie dura. 
2. Localizar el tercio inferior del esternón y colocar el talón de nuestra mano sobre él. La otra mano apoyará de la misma forma sobre la que contacta con el tórax. 
3. Con nuestros dedos estirados y los brazos perpendiculares al punto de contacto con el esternón, ejerceremos compresión directa sobre el tórax, consiguiendo que se deprima unos 5 o 6 cm y a un ritmo de compresión/relajación de 100 por minuto (ILCOR 2015)

 Previamente podemos comprobar el pulso del herido en la arteria carótida, sin embargo el ILCOR 2015 recomienda comenzar con la RCP ante la mínima duda sin perder tiempo en comprobaciones

d) Ventilaciones boca a boca
Junto al masaje cardíaco deben realizarse ventilaciones boca a boca en secuencia de 30 compresiones y 2 insuflaciones (30:2)
  
 1-. Maniobra Frente- Mentón
Una mano debe sujetar la frente hacia atrás y tapar la nariz, y la otra ha de sostener la barbilla

2-. Colocar nuestros labios alrededor de la boca del paciente sellando totalmente su boca con la nuestra.
INICIAR EL BOCA-BOCA: 2 insuflaciones rápidas.


 Las recomendaciones del ILCOR 2015 ha eliminado las dos insuflaciones iniciales de rescate, para comenzar directamente con el masaje cardíaco

Primeros auxilios

Protocolo PAS


Ante cualquier situación de emergencia debemos seguir las siguientes pautas de conducta:
 
Proteger: tener la seguridad de que tanto el accidentado como nosotros estamos fuera de otros peligros a mayores.

Avisar: llamar rápidamente a los servicios de emergencia

Socorrer: actuación sobre el herido en función de sus lesiones 



Consejos generales de socorrismo 

 
Existen diez consideraciones que se deben tener en cuenta, siempre, como actitud a mantener ante los accidentes. Asumir estos 10 consejos los permitirán evitar cometer los errores más habituales en la atención de accidentados y, con eso, conseguir no agravar las lesiones de los mismos: 
 
1. Conservar la calma: no perder los nervios es básico para poder actuar de forma correcta, evitando errores irremediables. 
 
2. Evitar aglomeraciones: no se debe permitir que el accidente se transforme en espectáculo. Evitando la "histeria" colectiva, se facilita la actuación del socorrista. 
 
3. Saberse imponer: es preciso hacerse cargo de la situación y dirigir la organización de recursos y la posterior evacuación del herido. 
 
4. No mover: Como norma básica y elemental no se debe mover a nadie que haya sufrido un accidente, hasta estar seguros de que se pueden realizar movimientos sobre seguro de empeorar las lesiones ya existentes. No obstante, existen situaciones en las que la movilización debe ser inmediata: cuando las condiciones ambientales así lo exijan o bien cuando se deba realizar la maniobra de reanimación cardio-pulmonar. 
 
5. Examinar el herido: se debe efectuar una evaluación primaria, que consistirá en determinar aquellas situaciones en que exista la posibilidad de la pérdida de la vida de forma inmediata. Posteriormente, se procederá a realizar la evaluación secundaria o, lo que es lo mismo, controlar aquellas lesiones que pueden esperar la llegada de los servicios profesionalizar. 
 
6. Tranquilizar el herido: los accidentados suelen estar asustados, desconocen las lesiones que sufren y necesitan alguien en quien confiar en esos momentos de angustia. Es función del socorrista ofrecer esa confianza y mejorar el estado anímico del lesionado. 
 
7. Mantener el herido caliente: cuando el organismo humano recibe una agresión, se activan los mecanismos de autodefensa implicando, en muchas ocasiones, la pérdida de calor corporal. Esta situación se acentúa cuándo existe la pérdida de sangre, ya que una de las funciones de esta es la de mantener la temperatura interna del cuerpo. 
 
8. Avisar personal sanitario: este consejo o recomendación se traduce cómo la necesidad de pedir ayuda, con rapidez, con el fin de establecer un tratamiento médico el más precozmente posible. 
 
9. Traslado idóneo: según las lesiones que presente el accidentado, la posición de espera y traslado variará. Es importante acabar con la práctica habitual de la evacuación en coche particular, ya que se la lesión es vital, no se puede trasladar y se debe atender "in situ" y si la lesión no es vital, quiere decir que puede esperar la llegada de un vehículo (ambulancia) debidamente acondicionado. 
 
10. No medicar: Esta facultad es exclusiva del médico.
 

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